Las Letras en la Academia

Aunque desde antes de su fundación oficial fueron las Bellas Artes el “buque insignia” de la Academia, las letras, tanto prosa como poesía, han sido objeto continuado en el quehacer académico. Tanto tertulias literarias en los más diversos lugares, como celebraciones de las fiestas populares del “viejo Madrid” de las que cabe recordar las que se celebraban en la Galería Infantas así como en la sede social de la Academia. Estas convocatorias son índice del interés y el cariño que una parte considerable de los académicos tenían por las letras bien sea en prosa o en verso, en las que Antonio M. Campoy dejó testimonio en su libro “Imágenes de España” que editó la Academia en el que se recogen buena parte de sus artículos aparecidos en el diario ABC.

Tras el cambio de siglo, la labor literaria de la Academia cobra especial acento después de una etapa difícil sin tener una sede propia para las reuniones, lecturas e intercambios literarios, cuando Dª Ana Taboada, directora del Centro Cultural “Nicolás Salmerón” del distrito municipal de Chamartín, puso a disposición de la Academia una de las salas del Centro para las reuniones semanales, conferencias, charlas sobre arte y literatura. Cedió también a la Academia Libre de Arte y Letras el uso del auditorio, uno de los mejores de Madrid, para celebrar los últimos lunes de mes una reunión denominada “El poeta y sus versos”.

En “El poeta y sus versos” han participado la práctica totalidad de los Premios Nacionales de Literatura así como una nómina de poetas que en la actualidad encabezan el parnaso poético del siglo XXI. Luis López Anglada inició el ciclo en un festival en el que por una repentina indisposición del poeta, fueron leídos sus versos por amigos y compañeros, mientras se proyectaba en la pantalla la imagen del poeta. También participaron: Rafael Morales, Ángel García López, Leopoldo de Luis, José Javier Aleixandre, Joaquín Benito de Lucas, Luis Alberto de Cuenca, Nicolás del Hierro, Enrique Domínguez Millán, Juan Carlos Rodríguez Búrdalo, Francisco Loredo, Manuel López Azorín, Teodoro Rubio, José Félix Olalla, Luis Arrillaga y Luis Hernandez del Pozo.

Merece destacarse el homenaje dedicado al poeta extremeño Luis Chamizo, en el que tuvo un papel preponderante la presentación de “Versos en madera” consistente en una exposición de esculturas talladas en madera por el escultor Pedro Monago (socio de la Academia), que correspondían a diversas composiciones de la obra “El miajón de los castúos” del poeta homenajeado, recitadas por el rapsoda profesional Luis Miguel Espino que como el poeta y el escultor, también nació en Guareña, provincia de Badajoz. Fue un acto irrepetible que culminó con la exposición de las tallas, en las que contrariamente a lo que es usual se recomendaba tocar las esculturas.

El quehacer de la Academia cuenta también con otra actividad del mayor interés que es la publicación de obras de los socios que por diversas causas no les es posible publicar, para lo que se creó la colección “Academus”. En ella, Benito de Diego González publicó el poemario “Poemas de hora nona”, presentado por el director de la colección en el auditorio del Centro “Nicolás Salmerón”. La Academia busca patrocinadores que ayuden en ésta tarea para la que cada día es mas difícil disponer de los fondos necesarios para realizar concursos, exposiciones y recitales.